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Una historia de la II Guerra Mundial

24 febrero, 2012

Una maqueta de un modelo alemán hecho por Adrian Granado me ha hecho recordar una historia real narrada en el libro “El Cielo de la Guerra” de Alexandr Pokrishkin, as de la aviación caza soviética con 560 misiones aéreas; derribó 59 aviones enemigos en 156 combates aéreos. Condecorado tres veces como Héroe de la Unión Soviética.      “El día anterior me habían comunicado que el Primer Teniente Mijaíl Deviataev no había regresado de la misión. Era evidente que el piloto soviético de la aviación caza había sido derribado en territorio enemigo.

De la suerte que corrió Deviataev nos enteramos muchos años después. No es una historia sencillamente heroica, sino una historia en verdad legendaria.

Los fascistas lo capturaron el en acto, tan pronto como llegó a tierra. Empezaron los interrogatorios, las torturas.  Deviataev soportó todos los martirios con hombría, y no reveló el secreto militar. Lo atestiguan las actas de los interrogatorios, encontradas mucho después, entre los documentos dela Gestapo que cayeron en manos de nuestras tropas.

A Deviataev lo arrojaron al campo de concentración de Kleinkönigsberg. Decidió fugarse de allí. Explico sus planes a otros prisioneros, y se unieron a él varios camaradas. Hicieron un túnel subterráneo desde la barraca. Aquel pesado trabajo consumía sus últimas fuerzas, era agotador. Cuando el túnel estuvo casi terminado, fueron denunciados por un traidor. El golpe moral vino acompañado de nuevos martirios. Después a Deviataev y a sus camaradas los trasladaron a un campo de muerte.

A finales de septiembre de 1944, Deviataev y todos los participantes en el intento de fuga, apaleados, hambrientos, descalzos y sucios, envueltos en andrajos, fueron llevados al campo de concentración de Sachsenhaussen. Sobre las barracas se elevaba las chimeneas del crematorio. El humo negro opacaba el sol durante todo el día. Allí Deviataev se puso “dichoso”: escapo de ser quemado en los hornos, gracias a que otros como él la ayudaron a cambiar la chapa con el número y a ocultarse bajo el apellido de otro prisionero que había muerto. Con ese apellido fue llevado a un aeródromo militar alemán, situado en la isla de Neer, en el Mar Báltico. Dando pico y pala junto al lugar donde estaban estacionados los aviones, el piloto no se hizo sospechoso a los guardianes. Pero el corazón le golpeaba con fuerza y se le cortaba la respiración, cuando trabajaba con la pala alrededor del Heinkel, y a escondidas miraba la cabina.

A Deviataev de nuevo le dominó la idea de fugarse. Pero para realizar sus planes, eran necesarios camaradas fieles. Y los encontró. Cierto día, después de matar al guardián, diez prisioneros soviéticos se juntaron en un avión Heinkel 111. Sus vidas dependían de las manos y la voluntad de Deviataev. ¿Sabría poner en marcha el motor de un aparato desconocido y despegar? ¿Podría pasar a través del fuego que inevitablemente abrirían contra los profugos?… Era sorprendente la tripulación del Heinkel 111 que el 8 de enero de 1945 aterrizó en territorio sovietico. Diez hombres con ropa rallada, demacrados, con chapas numeradas sobre el pecho, salieron del avión y se echaron sobre la tierra congelada. Aquel grupo estaba encabezado por el piloto Deviataev.

El “procedimiento” que existía entonces para investigar semejantes casos durante largo tiempo mantuvo ignorada la hazaña abnegada de aquellos hombres soviéticos, y ante todo a su inspirador y guía. Solamente cuando fue conocida la verdad y la historia de su hazaña, Deviataev que trabajaba de motorista en un barco en el Volga, vino a Moscú para encontrase con sus amigos y compañeros de lucha, y recordar junto a ellos detalles de aquel vuelo singular.

Fue entonces cuando yo también , después de muchos años de separación, en los que nada supe de él, me encontré con mi antiguo piloto, del que muchas veces me acorde en el frente, mientras él recorría el laberinto tenebroso del cautiverio. Deviataev y yo buscamos en el mapa el poblado de Lvov  de donde despegó a aquella misión, y recordamos su último combate aéreo. El piloto contó también cómo se puso al corriente en contados minutos con los instrumentos del Heinkel y lo difícil que le resultó despegar del pequeño campo…. Con su hazaña, el Héroe dela Unión Soviética Deviataev, escribió una página gloriosa en la historia de nuestra división y en los anales de la Gran Guerra Patria”  .

En este sitio puede encontrar la historia detallada de como se realizó la fuga de Deviataev y sus compañeros.  Lo encontre buscando más información sobre Deviataev ya que alguién me escribió que no podía ser cierta esa historia, también puede encontrar más información sobre este piloto en Wikipedia – http://halconesrojos.com/cantina/index.php?topic=10386.0

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One Comment leave one →
  1. 25 febrero, 2012 10:12

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